Opinión: la mal llamada "venta ambulante"

27 de marzo de 1999

Los autodenominados "vendedores ambulantes" (que en realidad no ambulan) obtienen beneficios personales haciendo uso de espacios publicos "tomados", como si éstos no fueran de todos sino de quienes primero los ocupan.

Los desalojos dispuestos por los gobiernos municipales suelen tener efectos efímeros, pues a los transgresores les es muy fácil reinstalar sus "negocios" a las pocas horas, en el mismo lugar o en otro. Algunos desalojos ni siquiera llegan a concretarse, pues los usurpadores son advertidos de los movimientos de los inspectores mediante aparatos de comunicación parecidos a los teléfonos celulares.

El empleo no autorizado de espacios públicos implica una forma de despojo a la comunidad (los ocupantes no pagan canon alguno) que debería estar expresamente prevista en la legislación penal.

Por ello, propongo que se agregue al Código Penal un artículo que específicamente reprima con prisión de un mes a dos años a quienes sin permiso de autoridad competente ocupen espacios públicos con el propósito de ejercer actos de comercio. La pena que sugiero es la hoy vigente para los casos de hurto.