Opinión: la "renta financiera"

30 de enero de 2010
8 de junio de 2010
Algunos periodistas y legisladores que se autoconsideran "progresistas" proponen, cada tanto, que se grave lo que ellos denominan "la renta financiera", incluyendo en este concepto a los intereses, los dividendos y las ganancias por cambios en los precios de acciones, puestas en evidencia cuando se las vende.

Otros, como Marcelo Zlotogwaizda y Maximiliano Montenegro suelen comparar lo que se deja de percibir por no gravar la "renta financiera" con algún subsidio estatal no otorgado, induciendo al escucha a creer que entre las dos cuestiones existe una relación de causalidad.

El caso de los intereses

En el programa televisivo "El Juego Limpio" del 20/08/09, conducido por Nelson Castro, el entonces diputado electo Alfonso Prat Gay propuso que los intereses pasen a estar alcanzados con el impuesto a las ganancias. En defensa de esta idea, afirmó que no era lógico que si alguien pone dinero "en ladrillos", los alquileres que cobra estén gravados mientras que quien hace un depósito a plazo fijo obtenga intereses que están exentos.

Asimilar la percepción de alquileres y de intereses sólo tiene sentido en un contexto que no sea inflacionario, pero éste no es el caso de nuestro país y Prat Gay no podía ignorarlo.

La inflación de una moneda deteriora el poder adquisitivo del efectivo mantenido en ella y de los activos que representan sumas fijas por ser cobradas en la misma. En cambio, la inflación no deteriora (por sí sola) el valor de un inmueble. Habrá, sí, ganancias o pérdidas por el hecho de que el valor del inmueble, expresado en moneda nominal, puede cambiar en un porcentaje superior o inferior al nivel general de precios.

No hace falta ser economista para saber que se logra una mejor protección contra la inflación si se tiene un inmueble que si se es titular de un activo nominado en una moneda cuyo poder adquisitivo se envilece.

Cuando hay inflación, cualquier prestamista ve desvalorizado el capital que prestó. Que tenga una ganancia o que no la tenga, depende de la relación entre la tasa de interés obtenida (que normalmente incluirá una "cobertura contra la inflación") y la tasa de inflación que afectó a su capital.

Esto es, en un contexto inflacionario, la "renta financiera" no siempre existe. Y cuando existe, no siempre está bien medida. En cambio, la suma percibida en concepto de alquiler no incluye una "cobertura contra la inflación" porque la cobertura la brinda la tenencia del inmueble.

Ilustremos la cuestión con unos ejemplos hipotéticos. En todos los casos supondré que una persona deposita en un banco $ 1.000 a un año de plazo y al 10 % de interés anual, y que en la fecha de vencimiento cobra los $ 1.100 (el capital y $ 100 de intereses). Estos son algunos posibles desenlaces:

  1. Si no hubiera inflación, los $ 100 constituirían una verdadera ganancia y deberían ser gravados por su importe nominal.
  2. Si hubiera hay una Inflación del 10 %, los $ 1.000 colocados equivaldrían (en poder adquisitivo) a los $ 1.100 que recibió. No habría ganancia ni pérdida. Si se gravasen los $ 100 se cobrarían impuestos sobre una renta que es ficticia.
  3. Si hubiera una inflación del 8 %, los $ 1.000 colocados equivaldrían a $ 1.080 de la fecha de vencimiento del depósito. Como el depositante cobró $ 1.100, ganó $ 20. Si el impuesto se calculase sobre $ 100, el gravamen superaría a la renta real.
  4. Si hubiera una inflación del 13 %, los $ 1.000 colocados equivaldrían a $ 1.300 de la fecha de vencimiento del depósito. Como el depositante cobró $ 1.100, perdió. Sin embargo, parece que algunos "progresistas" piensan que el depositante, además de perder dinero con la operación, debería pagar un impuesto.

Para que un impuesto sobre los intereses tenga sentido, se requiere el "ajuste por inflación" del capital colocado, pero nunca he escuchado decir esto a quienes machacan con la idea de que "hay que gravar la renta financiera" (Zlotogwaizda, Tenenbaum, Víctor Hugo Morales y otros).

Y, por supuesto, si en un examen de economía un estudiante equiparase intereses" con "alquileres" su bochazo sería altamente probable.

El caso de los dividendos

Para algunos, el concepto de renta financiera incluye a los dividendos cobrados.

Algunos periodistas suelen decir que "es una barbaridad" que los dividendos no paguen el impuesto a las ganancias, pero no mencionan que ellos provienen de ganancias que ya han pagado el mismo impuesto.

Supongamos lo siguiente:

En el caso, la empresa determinará un impuesto de $ 3.500 de impuesto y le quedarán $ 6.500 como incremento patrimonial neto. Si esta suma fuera distribuida y los dividendos estuvieran gravados, sus receptores deberían pagar un impuesto adicional de $ 2.275 (el 35 % de 6.500), de modo que la suma de los impuestos sobre la ganancia de $ 10.000 sería de $ 5.775. Lo que solapadamente proponen los "progresistas" es que el impuesto a las ganancias sea del 57,75 % cuando un negocio se lleva adelante por medio de una sociedad.

Si en el caso expuesto la inflación del año hubiera sido superior al 10 %, la empresa y sus propietarios habrían perdido.

El caso de las ganancias por cambios de precios de acciones

Los resultados por cambios de precios de acciones también se originan, aunque parcialmente, en los resultados de la empresa emisora de esos valores, que ya debieron pagar el impuesto. Por otra parte, en épocas de inflación es absurdo medir esos resultados en términos nominales.

Por lo tanto, es absurda la idea de que esos resultados se graven totalmente y por sus importes nominales.

La inflación

Sólo con el ajuste impositivo por inflación, la gravabilidad de los intereses, de las actualizaciones monetarias y de las diferencias de cambio tiene sentido. Negar el cómputo de los efectos de la inflación implica un despojo más a los contribuyentes, que en varios casos han iniciado acciones judiciales. Por otra parte, las distorsiones afectan de manera distinta a diversos contribuyentes, de modo que ni siquiera podría afirmarse que el despojo es "equitativo".