Opinión: el nuevo cuento del Tío (Cámpora según "La Cámpora")

24 de junio de 2011
Actualizado 4 de septiembre de 2011

Imitando al "Ministerio de la Verdad" imaginado por Orwell para "1984", el kirchnerismo tiene la costumbre de reescribir el pasado para que se adecue a sus necesidades políticas y a sus conveniencias del presente.

El ejemplo más notable de esta conducta lo dio Néstor Kirchner en un acto realizado en la ESMA en 2004. Allí, refiriéndose a los crímenes de la dictadura militar de 1976-1983, dijo:

...como Presidente de la Nación vengo a pedir perdón de parte del Estado Nacional por la vergüenza de haber callado durante veinte años de democracia tantas atrocidades.

Cuando emitió ese discurso, Kirchner sabía que durante el gobierno de Raúl Alfonsín se había constituido la CONADEP, se había efectuado el juicio a las juntas militares y se habían dictado condenas. Pero prefirió mentir, en el marco de su plan de convencer incautos (principalmente, jóvenes pocos propensos a la lectura) de que él era algo así como el campeón argentino de los derechos humanos. Una canallada incomparable.

Retomando la línea de la modificación de la historia del pasado, en 2009 "La Cámpora" (una organización creada por Máximo Kirchner) difundió una historia muy mejorada del ex presidente Héctor José Cámpora ("el Tío"), que fue mantenida en el anterior sitio de la organización (http://www.lacampora.com.ar) hasta que éste desapareció. En su nuevo sitio http://www.lacampora.org, no logramos encontrarla, por lo que este artículo se basará en una instantánea tomada en abril de 2011.

En la historia de Cámpora según La Cámpora se cuenta:

En 1945 conoce al General Perón y en el 46 es electo diputado por la Provincia de Buenos Aires y es nombrado presidente de la Cámara.

Aquí tenemos dos errores y una importante omisión:

Siguen luego algunas descripciones mezcladas con elogios al Tío y algunas exageraciones de sus capacidades. Así, se dice (la referencia es a los meses previos a la elección presidencial de 1973 y el subrayado es un agregado nuestro):

Como el Pocho esta proscripto no queda otro que el Tío para reemplazarlo en la candidatura a la presidencia.

El empleo de la expresión subrayada es un insulto implícito para muchos miembros del movimiento peronista.

Como era de esperar, los principales elogios de La Cámpora tienen que ver con el desempeño del Tío como Presidente en 1973 y con su salida del cargo. La versión de esa parte de la nueva historia comienza así:

Un 25 de mayo de 1973 el Tío Cámpora, junto a Vicente Solano Lima como compañero de fórmula, es electo Presidente de los Argentinos, luego de casi 20 años de dictadura militar y proscripción del peronismo.

Observaciones:

Continúa la descripción:

Gobierna durante tres meses, período que queda en la historia como "Primavera Camporista". Al respecto, Feinman dice que «uno dice "Cámpora" y piensa en la primavera. Muy pocos pueden convocar algo tan florido, la mejor estación del año, los pibes en los parques, los pájaros y el amor a todo trapo. Porque la Primavera de Praga es de Praga, pero no es de ningún tipo. En cambio, la Primavera Camporista es de Cámpora, lleva su nombre. ¿Qué es políticamente una primavera? Es un raro momento de la Historia en que creemos que en el futuro espera la felicidad, tal como la sentimos en el presente y aún mejor... la Historia existe para que, en ella, se realicen nuestros sueños. Eso fue la Primavera Camporista.»

En rigor, Cámpora no llegó a gobernar ni dos meses. Además, el autor referido no es "Feinman" sino "Feinmann" y tanto la descripción de la "primavera camporista" como la referencia a los parques, los pájaros y el amor invitan a pensar en una imagen de paz que de ninguna manera existió durante ese período. Baste recordar que:

Continúa diciendo el historiador de La Cámpora:

Su cercanía con la juventud lo enfrenta con la derecha del movimiento y los sectores más reaccionarios de la Argentina. En julio de 1973 da un paso al costado. Fue nombrado por Perón embajador en México.

Nuevas observaciones:

La imaginativa historia bajo comentario termina de este modo:

Muerto Perón el Tío regresa a la Argentina. Consumado el golpe de la dictadura más sangrienta que vio nuestro país, su cabeza pasa a tener el precio más caro. Los milicos lo quieren muerto porque el Tío es el heredero natural del movimiento. Se refugia en la embajada de México, sabiendo el peligro que corre su vida. Allí enferma de cáncer, pero la Junta Militar, en una actitud de ensañamiento sin precedentes, no le otorga el salvoconducto para salir del país. Prefieren, en cambio, dejar que su enfermedad avance. Finalmente, tres años más tarde, y para no quedar manchados de sangre, le dan el salvoconducto a México donde muere poco después.

Esto es cierto, salvo por la afirmación de que Cámpora era "el heredero natural del movimiento". Pocas personas podrían creer eso en 1976.

Quien haya llegado hasta aquí, habrá observado que la nueva historia del Tío contiene numerosos errores, y quizá se pregunte quién fue su redactor. No lo sabemos, pero por la naturaleza y la cantidad de esos errores y por la inclusión de una canallada, suponemos que habrá sido algún político kirchnerista. En cualquier caso, la responsabilidad por la publicación de la historia incumbe a los dirigentes de La Cámpora y a Néstor Kirchner.

Para finalizar, señalemos que la "venta" de la nueva historia del Tío ha sido exitosa, pues muchas personas repiten sin cambios sustanciales las afirmaciones de La Cámpora sobre las "virtudes" del ex presidente. Más aún, algunas de esas personas se consideran tanto peronistas como camporistas, como si la pertenencia actual y simultánea a ambos grupos pudiera ser racionalmente justificada. Claro está que esto ocurre principalmente entre quienes: